- Columna de opinión.
- Escrita por: Eduardo González Velázquez.
A casi un mes del inicio del gobierno de Donald Trump, el republicano enfrenta las primeras manifestaciones sociales de rechazo a sus órdenes ejecutivas y a los principales lineamientos de su política pública, y también al nombramiento de algunos funcionarios, sobre todo la designación de Elon Musk como encargado de la eficiencia gubernamental.
El lunes pasado Día de los Presidentes en Estados Unidos, fue aprovechado por miles de personas para salir a las calles en diversas ciudades de la Unión Americana a manifestar su rechazo a las primeras tres semanas del gobierno de Trump.
Es un hecho, que el inquilino de la Casa Blanca está cumpliendo sus promesas de campaña, algunas en los hechos y otras tantas solo de manera discursiva. Incluso, el costo del cumplimiento de varias de ellas lo está endosando a terceros, como un ejemplo claro de ello es la “paz” en Ucrania pactada por Putin y Trump dejando de lado a Zelensky y al resto de Europa, pero cobrándole a ellos el costo de finalizar la guerra.
No únicamente Ucrania está entre sus promesas, también aparecen las acciones económicas, financieras, comerciales, migratorias, de combate al crimen organizado, arancelarias. De cara a todas las implicaciones que están teniendo las disposiciones de Trump, yo tengo mis dudas de que sus votantes quieran que él cumpla todo lo que prometió.
El escenario que está dibujando es un terreno con mucha incertidumbre que necesariamente afecta el crecimiento, y les pega directamente a los dueños del dinero que alegremente patrocinaron la llegada de Trump a la Oficina Oval, así que el Republicano deberá comenzar a pensar dos veces el poner en marcha algunas de sus disposiciones que terminan por zarandear el tablero económico-financiero de Wall Street.
Antes de que esto suceda ya hemos comenzado a mirar como algunos de los gobernadores republicanos comienzan a mostrarse más trumpianos que Trump. Por ejemplo, el mandatario de Florida, Ron De Santis a establecido la pena de muerte para migrantes que se encuentren sin estatus legal y que hayan sido declarados culpables de delitos graves como asesinato premeditado o violación de menores.
Asimismo, ha catalogado como delito reingresar al estado tras haber llegado al país de manera irregular, es decir sin inspección de un oficial de migración e incluye pena de cárcel que va de 6 meses a dos años si es reincidente. Las personas migrantes “sin papeles” no tendrán derecho a solicitar una licencia de conducir o tarjeta de identificación estatal si no pueden demostrar presencia legal, y los estudiantes “indocumentados” no podrán pagar la matrícula estatal en las universidades y centros comunitarios.
El caso de los miles de despidos de los trabajadores de la administración federal, por parte de Elon Musk han causado enojo entre votantes republicanos y demócratas. Muchos se están preguntando por las razones de su despido y ponen sobre la mesa su voto republicano para mostrar su apoyo a Trump como un elemento suficiente para mantener su empleo. Evidentemente ni al presidente ni a Musk les importa eso.
Aunque las cifras de migrantes deportados prometidos por Trump no se han alcanzado por falta de recursos, personal del ICE y por la reducción de encuentros fronterizos con migrantes, el discurso de odio y racismo de la administración Trump ha generado que miles de migrantes reduzcan sustancialmente su presencia en las calles. Se comienza a notar el ausentismo en las escuelas, hospitales, los mercados, parques, templos y todo aquel lugar susceptible de ser un escenario para llevar a cabo una redada.
Frente a todo ello, estoy cierto que el mayor rechazo a lo hecho por Trump vendrá de la sociedad estadunidense. Esto lo vimos esta misma semana en varias ciudades donde las consignas dieron cuenta del sentir de quienes tomaron las calles: “Fascistas no son bienvenidos aquí”. “Frenar el golpe de Estado”. “Ni reyes ni oligarcas”. “Educación no deportación”. “Deporten a MAGA”. “Trump, escucha, estamos en la lucha”. “La migra, la policía, la misma porquería”. “Migra no, Raza, sí”. “Dinero para trabajos y educación, no para deportación”. “Sin justicia no hay paz”.
Los organizadores de las manifestaciones nombraron a su movimiento “Movimiento 50501”, 50 protestas, 50 estados, un movimiento.
Sin duda, el enfrentamiento al trumpismo y su eventual derrota se generará al interior de la sociedad estadunidense o no sucederá, como ha sido en otros momentos históricos cuando la comunidad se movilizó para conseguir mayores derechos.
- Profesor del Tec de Monterrey.
- @contodoytriques







































Excelente artículo… Con Trump todo es incierto y los cambios que ha hecho nos lo demuestran. Ahora la población en Estados Unidos se da cuenta de la realidad y de que su voto está teniendo efectos y no precisamente los que esperaban.
Es una pena que se criminalice a los migrantes y que no haya soluciones de fondo que verdaderamente le den a los migrantes “el derecho a no migrar”.
Estados Unidos siendo Estados Unidos. Se mete en todos lados, pero siempre deseando que nadie opine o se meta en sus asuntos.