Familias que dependen de las remesas también resultarán afectadas pues estiman que la economía estadounidense entre en un periodo de recesión.
Por: Ricardo H.G.
ZAPOTLANEJO, JAL .- Durante el 2022 la economía familiar atravesó un proceso complicado aunado al incremento inflacionario que superó el siete por ciento, siendo el incremento en el precio de alimentos el hecho que más laceró a las personas.
En entrevista para Cuarto Poder, el especialista y académico de la Universidad de Guadalajara, Antonio Ruíz Porras, estimó que durante este 2023 el panorama para la economía familiar es poco alentador.
“Para este año el panorama no es muy optimista, porque tenemos un alza sin precedentes en los últimos 20 años, particularmente en el precio de los alimentos. También estamos viendo que la economía mexicana está ingresando a un proceso de desaceleración y algo que también está ocurriendo es que hay incremento en las tasas de interés, y se espera que haya una caída en las remesas; todos estos factores implican que habrá mucha incertidumbre durante el presente año”, explicó el Coordinador del Doctorado en Estudios Económicos del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA).
El incremento en el precio de varios productos, no sólo alimentos, ocasionará la pérdida del poder adquisitivo es decir que los ingresos de una persona o familia sean insuficientes para cubrir todos los gastos, ante dicho panorama Ruíz Porras recomendó tener una mejor administración de los recursos.
“Es necesario comparar precios, hacer compras inteligentes, priorizar necesidades ala hora de adquirir bienes y servicios. Tener un guardadito para afrontar posibles contingencias; respecto al incremento en las tasas de interés, es recomendable disminuir deudas, evitar los préstamos a corto plazo y el uso de tarjetas de crédito”, explicó el académico.
El financiamiento de varias familias, durante el 2022, fue a través de las remesas y no de créditos, sin embargo, el académico adelantó que posiblemente la economía estadounidense entrará en un periodo de recesión por lo que aquellas personas que dependen en gran medida de estos recursos resultarán afectadas, situación que motivaría la adquisición de préstamos. Ante dicho panorama reiteró la importancia de “tener un guardadito para afrontar posibles contingencias”.










































