Estados Unidos suspendió el procesamiento de solicitudes de residencia permanente (“green cards”) y ciudadanía para migrantes procedentes de 19 países, incluidos Cuba, Haití y Venezuela, en una nueva escalada de la política migratoria del presidente Donald Trump.

La decisión, revelada en un memorando oficial al que tuvo acceso la agencia AFP, detiene de forma inmediata los trámites migratorios para ciudadanos de naciones que ya habían sido objeto de restricciones de viaje desde junio, profundizando el endurecimiento del gobierno republicano en su estrategia de control fronterizo.

Trump endurece postura hacia Cuba, Haití y Venezuela

El mandatario ha mantenido un tono especialmente firme contra estas tres naciones latinoamericanas en los últimos meses. En el caso de Venezuela, Trump ordenó un despliegue militar sin precedentes en el Caribe, que la Casa Blanca justifica como una operación contra el narcotráfico.

Sin embargo, el gobierno de Nicolás Maduro afirma que el verdadero objetivo es derrocarlo y tomar control de las riquezas petroleras del país.

Cuba, por su parte, enfrenta un embargo comercial impuesto por Estados Unidos desde hace más de 60 años; mientras que Haití atraviesa una severa crisis humanitaria, marcada por la violencia de pandillas, el colapso institucional y un alto flujo migratorio hacia Norteamérica.

Los 19 países afectados por la suspensión

Además de Cuba, Haití y Venezuela, la medida también aplica para ciudadanos de:

  • Afganistán.
  • Birmania
  • Burundi
  • Chad
  • Eritrea.
  • Guinea Ecuatorial.
  • Irán.
  • Laos.
  • Libia.
  • República del Congo.
  • Sierra Leona.
  • Somalia.
  • Sudán.
  • Togo.
  • Turkmenistán.
  • Yemen.

La suspensión implica que personas de estas naciones no podrán avanzar en sus procesos para obtener residencia o ciudadanía, incluso si ya habían iniciado el trámite.

Nueva fase de la estrategia antimigratoria de Trump

Con esta decisión, el gobierno de Trump intensifica su línea dura en materia migratoria, una bandera central de su agenda política. El memorando coincide con el discurso de “mano firme” del mandatario, especialmente en un contexto de creciente tensión con países latinoamericanos y de un aumento de la presencia militar estadounidense en el Caribe.

La medida podría afectar a miles de solicitantes que ya habían cumplido con parte del proceso migratorio, generando incertidumbre sobre sus posibilidades de regularizar su estatus en el corto plazo.

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