- Columna de opinión.
- Escrita por: Ernesto González Tapia.
En los últimos días hemos conocido historias que nos han dolido profundamente. Algunas terminaron de manera lamentable; en otras, la intervención oportuna permitió salvar una vida.
Y aunque debemos reconocer a quienes actuaron a tiempo, hay una reflexión que no podemos dejar pasar:
No deberíamos esperar a que una persona esté al límite para preguntarnos qué pudimos haber hecho antes.
La prevención del suicidio empieza mucho antes de una emergencia.
Empieza cuando dejamos de responder automáticamente “estoy bien”. Cuando nos atrevemos a decir que algo nos duele. Cuando una familia escucha sin juzgar. Cuando un amigo nota que algo cambió y decide acercarse. Cuando pedir ayuda profesional se entiende como una decisión para cuidarnos y no como algo que debemos esconder.
Este Septiembre Amarillo quisiera que habláramos más de eso.
Porque quizá mientras lees estas líneas hay alguien cerca de ti atravesando una situación que desconoces.
Y también puede ser que esa persona seas tú.
Si estás pasando por un momento en el que sientes que ya no puedes más, quiero dejarte especialmente este mensaje:
No tienes que resolver toda tu vida hoy.
Lo que hoy estás sintiendo merece ser escuchado y atendido. Habla con alguien de tu confianza. Acércate a tu familia, a un amigo o a un profesional. Y si la primera persona no sabe cómo ayudarte, busca otra. Pero sigue hablando.
Y para quienes estamos alrededor, también hay una responsabilidad.
No minimicemos un “ya no puedo”. No ridiculicemos el sufrimiento. No pensemos que hablar del tema “mete ideas”. Escuchemos, acompañemos y acerquemos ayuda profesional a tiempo.
Nuestro mayor logro como sociedad no debería ser rescatar a alguien cuando está a segundos de una tragedia.
Nuestro verdadero objetivo debe ser que nunca tenga que llegar hasta ahí para sentirse escuchado.
Hablemos antes.
Escuchemos antes.
Pidamos ayuda antes.
Porque a veces una conversación no resuelve todos los problemas, pero puede ser el comienzo para encontrar una salida.
Un ciudadano como tú.







































