México pretende competir en la carrera de la industria de semiconductores con la creación del Centro Nacional de Diseño de Semiconductores “Kutsari” y aunque nuestro país ya tiene desarrollada la parte de ensamble, empaquetado y prueba de los microchips, la premisa de concentrar toda la cadena de producción en territorio nacional se prevé muy complejo por la falta de capital intensivo que se requiere, la poca entrega de patentes para nuevos chips y por la enorme cantidad de agua que requiere una industria de dicha magnitud.
“Desarrollar la industria de semiconductores no va a ser nada sencillo, depende de inversión, esa es la clave, inversión y más inversión. Es una industria que necesita abundante capital público porque el gobierno tiene que invertir en infraestructura, educación, investigación y desarrollo, tal y como ha sucedido en países como China o Estados Unidos”, aseguró David Santivañez Antúnez, CEO de GameMetron Law Firm, de acuerdo a la información de EL FINANCIERO.
Para entregar un mejor contexto de la situación, la CHIPS Act, o Ley de Ciencia y Chips, que tiene el apoyo del gobierno de Estados Unidos y que tiene como objetivo revitalizar la manufactura de semiconductores en el país norteamericano, prevé una inversión de 280 mil millones de dólares, de los cuales 52 mil millones ya se están destinandos a la investigación y fabricación de semiconductores.
En otras palabras, la inversión total de Estados Unidos sería una quinta parte del PIB de México, mientras que los 52 mil millones representan alrededor del 4 por ciento del PIB, lo que, de acuerdo a Santivañez Antúnez hace difícil “pensar que el país puede competir contra esa capacidad de financiamiento”.
“Para desarrollar la industria de semiconductores, se tiene que ver muy bien el que se pueda potencializar el registro de patentes; en los últimos años México ha registrado muy pocas patentes y por eso la mayoría se registra en el extranjero”, destacó Sofía Pérez Gasque, directora de la Asociación Mexicana de la Industria de Tecnologías de Información (Amiti).





































