Durante más de cuatro décadas, Juan Murillo ha iluminado de colores diferentes espacios del municipio, desde que inició y la fecha su arte junto con él han sufrido una metamorfosis que lo ha llevado de ser un joven revolucionario a un artista apasionado que busca transmitir paz y tranquilidad.
Por: Ricardo H.G.
Las instalaciones del templo en honor a San Francisco de Asís, resguardarán una obra de arte realizada por el artista zapotlanenjense Juan Murillo; se trata de una serie de pinturas que reflejan la vida del Santo, pero además incluyó algunos detalles que el propio artista plasmó para darle más significado, pero “sin salirse de lo que es la vida del Santo”.
El templo de San Francisco de Asís, se ubica en el barrio del mismo nombre, en pleno centro del municipio, pequeña y pintoresca comunidad que en algún tiempo fue la puerta de ingreso “al pueblo”.
“Fue un trabajo que nos pido la comunidad. Se acercaron al Ayuntamiento, para solicitar un trabajo que adornara el sitio, y me llamaron […] además, profeso la religión católica y dentro del santoral, San Francisco de Asís es mi preferido desde hace muchos años y con mucho gusto vine. Platiqué con el Señor Cura y dijo que adelante, que pusiera mi talento y mi arte siempre y cuando no me saliera de lo que fue la vida de San Francisco”, explicó Juan Murillo.

Hasta el momento en que Cuarto Poder entrevistó al artista, ha plasmado cuatro escenarios: el primero que está en la entrada y se mira al Santo, el segundo la imagen de un lobo, después el Cristo de San Damián y finalmente la aparición del querubín que de acuerdo a la historia fue en ese momento cuando Francisco de Asís recibió los estigmas.
“Más adelante voy a poner uno que es bastante conocido: hazme un instrumento de tu paz. La parte más difícil será la parte de afuera (entrada trasera del templo, la entrada principal es por la carretera) pues no sabemos que es un templo, entonces haré una pintura de toda la pared para que la genta sepa qué es este lugar y a cuál santo veneran, y así poder ingresar por ambos lados”, mencionó Juan Murillo.
Como parte del estilo personal que Juan ha plasmado, son los colores llamativos, una Mariposa Monarca y un Colibrí, además de resaltar la figura del Lobo de Gubbio.




“Me recuerda mucho a mi familia, entonces el Lobo de Gubbio tenía que estar de alguna manera ahí. Hay algo más y quizás me estoy saliendo del tema cristiano, porque es algo personal; que son dos figuras que siempre pongo en todos los murales: un Colibrí y una Mariposa Monarca”, y explicó que en el caso del Colibrí representa la espiritualidad y en la cultura Purépecha la Mariposa Monarca significa la venida de los antepasados.
“Yo no creo precisamente en eso, pero si creo en la importancia del pasado y de las personas que estuvieron antes de nosotros. Entonces la historia de la humanidad está representada en esas mariposas y la vida espiritual como mensaje, está representada en ese Colibrí”, mencionó.
Respecto a utilizar colores llamativos, que en un sentido estricto de lo que sería arte religioso no se emplean, dijo que así lo decidió ya que pretende representar la diversidad social.
“La tendencia que tengo es la de plasmar diferentes colores porque representa las diferentes formas de pensamiento de las personas. Aisladas no son bellos pero mezclados son como la humanidad, la sociedad con sus diferentes matices y colores es lo que le da vida a este mundo moderno y desde siempre […] soy de la idea que la creación se hizo para convivir”.
Juan Murillo tiene pintando más de 40 años y aludiendo al artista español Salvador Dalí, dijo que gracias a un ser divino él recibió el don de pintar “él crea mundos reales, yo mancho paredes para crear mundos ficticios y agradezco a Dios por eso”.




Ha realizado murales en diferentes lugares del municipio, y pese a que algunos fueron borrados, comprende que hay necesidades prioritarias y no le molesta que su arte haya desaparecido de un muro. Pero es creyente de que el equilibrio tiene que prevalecer, sí el arte y la cultura son importantes, pero a veces los recursos tienen que destinarse a construir un salón de clases, haciendo referencia a la pintura que fue borrada en un plantel educativo debido a que estaba siendo intervenido por temas de infraestructura.
Finalmente, le cuestionamos respecto a lo que siente como artista, para responder hizo un viaje al pasado en donde recordó cómo era en su juventud y cómo es actualmente.
“Es una pregunta difícil […] todos los días me levanto con ganas de hacer esto, fui un joven revolucionario bastante complicado, como toda la juventud. Pero ahora que estoy iniciando la madurez, es una necesidad de comunicar y lo único que pretendo es comunicar esa paz que comienzo a sentir y eso lo voy a plasmar a través de los colores. Ahora mi necesidad es hacer feliz a las personas, tengo un motor grande que es mi familia, en primer lugar, esto lo hago por ellos y en segundo agradezco a la comunidad que crea en mi como un servidor”, concluyó.





































