Zapotlanejo: el municipio que dejó de creer en colores para creer en personas

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Columna Invitada por: Ernesto González Tapia

Hay algo que distingue a Zapotlanejo desde hace más de dos décadas, y quizá no lo hemos dimensionado lo suficiente:
Aquí, la gente aprendió a pensar por sí misma.

Desde el año 2000, cuando México vivía una de las transiciones políticas más importantes de su historia, en nuestro municipio comenzó un proceso igual de profundo, aunque más silencioso.

Aquella elección no solo se definió por un margen menor a los mil votos… se definió por algo más importante: la ruptura del voto automático.

La gente empezó a decidir.
A partir de ese momento, Zapotlanejo dejó de ser un municipio de una sola fuerza política.

Zapotlanejo ha sido un municipio de alternancia, donde en poco más de 20 años han gobernado prácticamente todos los partidos: PRI, PAN, Verde, Movimiento Ciudadano y Morena.

Y ese dato, más que hablar de los partidos… habla de nosotros.

Porque cada cambio no fue casualidad.
Fue una decisión.

En 2006, con la llegada de un liderazgo que marcó un antes y un después en el crecimiento y la visión del municipio, la ciudadanía apostó por un proyecto que dio resultados.

Y años más tarde, esa misma confianza se mantuvo incluso cuando ese equipo caminó desde plataformas distintas.

Ahí quedó claro algo que hoy sigue vigente:
La gente no seguía partidos… seguía personas.

Pero también hemos vivido lo contrario.

Momentos en los que la esperanza se depositó en nuevos perfiles, en nuevas oportunidades… y no siempre salió bien.

Y eso también es parte de crecer como sociedad.

Porque Zapotlanejo ha demostrado algo que pocos municipios pueden decir:
sabemos cambiar de rumbo cuando es necesario.

Aquí no hay voto cautivo.
Aquí hay criterio.

Los números lo respaldan.
Durante los últimos años, la participación ciudadana en elecciones municipales ha rondado entre el 55% y el 65% del padrón electoral.

Eso significa que más de la mitad del municipio sale a decidir su futuro.

Y en elecciones cerradas —como varias que hemos tenido— incluso unos cuantos votos han marcado la diferencia.

Eso es poder ciudadano.
Eso es responsabilidad.

Pero más allá de los datos históricos, hoy tenemos una señal muy clara del presente.

En un ejercicio/encuesta reciente realizada en redes sociales, en el que participaron e interactuaron más de 200 personas del municipio, se planteó una pregunta sencilla pero profunda:

¿qué genera más confianza, una candidatura independiente o un partido político?

El resultado fue contundente.

Una clara mayoría se inclinó por las candidaturas independientes.

Y más allá del porcentaje, lo importante es el mensaje de fondo:
la confianza de la gente ya no está depositada en las estructuras… está en las personas.

Hoy, después de haber confiado en todos los colores, en todas las siglas, en distintos proyectos y liderazgos…
vale la pena hacer una pausa y preguntarnos, sin filias ni fobias:

¿Qué es lo que realmente ha sostenido a Zapotlanejo?

¿Los partidos?

¿O las personas?

Porque cuando uno revisa nuestra historia reciente, la respuesta empieza a ser clara.

Los partidos cambian.
Las personas también.

Pero lo que permanece… es la decisión de la gente.

Y tal vez ahí está la clave del siguiente paso.
No en rechazar lo que ha sido, sino en entender lo que hemos aprendido.
Que el verdadero poder nunca ha estado en una sigla, sino en la capacidad de una sociedad para organizarse, participar
y confiar en sí misma.

Zapotlanejo ya despertó hace años.

Hoy no necesita que le digan por quién votar.
Necesita algo más profundo:
creer en lo que puede construir.


Un ciudadano como tú

#ComoSiempreATusÓrdenes

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